Esperó en la obscuridad el cuerpo y sus sonidos, hondonadas suaves donde estará definitivamente... No existe el tiempo, acá todo el día se traduce a noches, imparables noches.
No fue suficiente la belleza de sus luces, porque al fin y acabo es una simple mujer. Con esperanzas y deseos que no satisfacía.
Al cerrar la puerta solo una cosa le pude decir en voz baja, se que encontrarás lo que buscas; no se donde ni cuando pero lo encontrarás.